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1 de diciembre de 2015

Vinculando la estrategia con la actividad (parte II)

En el post anterior pudimos ver qué ideas hay que tener claras para desarrollar una estrategia, y que después de desarrollarla nos quedaría el vincularla con la actividad cotidiana de la empresa. La pregunta que nos quedó pendiente de contestar era cómo hacerlo, y la respuesta no es fácil, ya que tenemos que contar con niveles de organización, de procesos y de puestos de trabajo y a su vez con los objetivos, la estructuración y la gestión.

Al igual que hicimos en la primera parte de este tema, vamos a organizar la exposición de asuntos por bloques. Tendremos los tres bloques de aplicación y dentro de los mismos las variables de objetivos, estructuración y gestión.

BLOQUE 1. Nivel de organización
· Objetivos de la organización: Comunicar y articular la estrategia y la orientación de la empresa dentro la misma. Hacerlo dentro de los parámetros de razonabilidad teniendo en cuenta el DAFO, es decir, amenazas y oportunidades que son externas a la empresa, y nuestros puntos fuertes y débiles ante todo ello. Determinar qué necesita la organización para lograrlo y el nivel de dependencia sobre aquello que necesita, de poco necesario a absolutamente necesario.

· Estructuración de la organización: Incorporar todos los departamentos que vamos a necesitar (aunque sea en formato outsourcing) y eliminar los innecesarios. Organizar las funciones de los mismos y los que enlaza entre ellos, para evitar duplicidades y “tierras de nadie”. Generar esa estructura de forma que sea coherente y funcional con la estrategia elegida y la refuerce.

· Gestión de la organización: Los objetivos establecidos para cada persona o departamento deben ser apropiados y acordes con las funciones que desarrollan. Debemos tener un sistema de medición de la actividad que sea pertinente con la actividad realizada y tenemos que asignarles recursos para poder llevarla adelante. Esto también es aplicable a las “zonas de contacto” entre funciones.

BLOQUE 2. Nivel de procesos
· Objetivos de los procesos: Tenemos que vincular los procesos clave de la empresa con las exigencias de los clientes y de la propia empresa haciendo las modificaciones necesarias para que encajen con la estrategia.

· Estructuración de los procesos: Teniendo en cuenta los objetivos que hemos establecido, debemos revisar todos los procesos para verificar que son los más eficaces y provechos para alcanzar esos objetivos.

· Gestión de los procesos: Para integrar la estrategia en la gestión de procesos tendremos establecer cómo se gestionan los mismos y asignarles los recursos para su gestión, también en las “zonas de contacto” entre procesos. Tal vez sea necesario establecer unos subobjetivos adecuados a los procesos para lograr el objetivo principal.

BLOQUE 3. Nivel de puestos de trabajo o ejecutor
· Objetivos de los puestos: Para alcanzar los objetivos de la estrategia general de la empresa tendremos incluir las exigencias del mercado y los clientes y vincularlas con el producto/servicio, su rendimiento, etc. Ello nos obligar a vincular con el puesto de trabajo o el ejecutor de la tarea relacionada.

· Estructuración de los puestos: Los puestos de trabajo deben ser los apropiados a las necesidades del proceso. Deben seguir una secuencia lógica en sus pasos, y contar con unas políticas y procedimientos internamente favorables para su desarrollo.

· Gestión de los puestos: Tal vez esta sea la parte más fundamental y a la vez la más olvidada al vincular la estrategia con la actividad cotidiana de la empresa. Los ejecutores de los puestos de trabajo deben conocer sus propios objetivos, las cantidades y calidades que deben producir y las normas a cumplir. Para ello deben disponer de recursos suficientes, instrucciones adecuadas y claras, orden de prioridades, etc. Cuando los objetivos son alcanzados debe existir algún tipo de recompensa y, por supuesto, los ejecutores del puesto de trabajo tienen que estar al tanto y ser conscientes de si se están alcanzando o no los objetivos así como el nivel de acercamiento a los mismos. Todo esto no sirve de mucho si los ejecutores del trabajo no tienen la capacidad y los conocimientos necesarios para realizar su tarea al nivel exigido, por ello debemos contar con la mejor asignación posible para tarea-ejecutor y no dejar de lado la formación continua adecuada al puesto de trabajo desarrollado.

Volviendo al eslogan de Pirelli con el que empezamos este tema en el post anterior, podríamos decir que al revés también tiene sentido y decir: “El control sin potencia no sirve de mucho”. Por eso es importante para lograr el éxito relacionar ambas partes, una estrategia adecuada a nosotros y su vinculación integrada en nuestra empresa.

Twitter: @DCarrascosaMend     LinkedIN




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