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1 de noviembre de 2015

Vinculando la estrategia con la actividad (parte I)

A menudo escuchamos hablar de la “estrategia” como la llave maestra del éxito en los proyectos, pero desde mi punto de vista y apoyándome en la experiencia, podría afirmar que la llave maestra es conseguir vincular la actividad con la estrategia. Parece una perogrullada pero es muy frecuente que la estrategia, según se aleja del origen de su nacimiento, se vaya diluyendo con las costumbres cotidianas de la organización hasta que desaparece por completo y al final todo queda en lo mismo de siempre. Por eso cabe preguntar, ¿cómo se vincula la estrategia con actividad para que funcione y de resultados?

Imagen del famoso anuncio de Pirelli
Seguramente muchos recordáis aquella campaña de neumáticos Pirelli que decía “La potencia sin control no sirve de nada”, bueno pues nosotros podríamos decir, “La estrategia sin actividad no sirve de nada”. Además, a menudo nos llegan clientes que, por decirlo de algún modo, “mezclan” los deseos de lo que les gustaría hacer con las estrategias, así que en esta primera parte veremos qué tener en cuenta para elaborar una estrategia y en el próximo post veremos cómo, una vez elaborada, vincularla con la actividad haciendo los cambios y ajustes necesarios para que tenga éxito.

Definiendo la estrategia
Para encontrar la estrategia que mejor nos va, debemos tener respuestas para las cuestiones claves de un negocio. Para simplificarlo lo voy a exponer bloques.

Fase previa:
· Define los valores que servirán de guía para la empresa.
· Decide hasta dónde vas a llegar implantando esos valores.
· Valora de forma realista tu entorno externo para llevarlo a cabo (normativas, situación económica, recursos disponibles, competencia, etc.)

Sobre los productos y servicios:
· Qué vamos a ofrecer (ahora y a medio plazo) y qué no vamos a ofrecer.
· Qué criterios vamos a usar para evaluar la viabilidad o rentabilidad de lo que ofrecemos o vamos a ofrecer.

Sobre los clientes y los mercados:
· A qué grupos de clientes o segmentos de mercado nos queremos dirigir y a cuáles no.
· Qué criterios fiables vamos a utilizar para evaluar cuando interesa entrar o abandonar una oportunidad de negocio.

Sobre nuestras ventajas competitivas:
· Cuáles son los factores más importantes para nuestros clientes y en qué orden se sitúan (precio, calidad, servicio, etc.).
· En cuál o cuáles de esos factores tenemos ventaja frente a nuestros competidores.

Sobre los aspectos a resaltar de nuestros productos o servicios:
· Qué servicio o producto de nuestro empresa será el principal o más destacable, el que recogerá más recursos internos.
· En qué grupo de clientes o segmento de mercado pondremos más interés.

Si no tenemos planteamientos claros para estas cuestiones no podremos tener una estrategia clara que aplicar a la actividad de nuestra empresa. Por el contrario, teniendo claras las ideas al respecto, podremos desarrollar una estrategia, pero después nos quedará vincularla con la actividad cotidiana de la misma. 

¿Cómo hacerlo? Lo vemos en el próximo artículo.




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