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1 de agosto de 2015

Los procesos de mejora continua como herramienta de adaptación a mercados en continuo cambio

Otro año más estamos en agosto, un mes que en España está fuertemente ligado a las vacaciones, y como todos los meses de agosto, el contenido del mes en El blog de "El Método CLAVE®" está enfocado un poco más a la reflexión y al replanteamiento de estrategias y sistemas de trabajo para ser más rentables. ¿Cómo puedo adaptar mi empresa a un mercado que no para de cambiar?

Para encontrar una respuesta con utilidad práctica debemos entender y aceptar que las empresas las dirigen y gestionan personas, por lo tanto además de en las cosas, tendríamos que empezar por establecer procesos de mejora continua para adaptar el trabajo que realizan todas las personas, incluidos nosotros mismos, y no hacernos estos planteamientos pensando en solo cambiar "cosas de la empresa".

Como el resto de las personas, los directivos y empresarios somos producto de nuestra propia cultura, todos hemos ido aprendiendo y desarrollando formas para resolver problemas y comunicarnos con los demás, sistemas para organizar el trabajo y criterios para tomar decisiones, estando todo ello profundamente influenciado por la cultura y las costumbres de la sociedad en la que hemos nacido y nos hemos desarrollado. Esto inicialmente no tiene porqué ser malo en sí mismo, pero siempre debemos de tenerlo en cuenta a la hora de gestionar personas, especialmente si nuestra empresa tiene actividad en distintos territorios o países, ya que se generan diferencias en las formas y costumbres de relacionarse, producir y trabajar.

Estas diferencias culturales al dirigir y gestionar una empresa se hacen más notables cuanta más distancia existe entre las empresas, es decir y por poner un ejemplo, hay más diferencias entre una empresa de Tokio y una empresa de Madrid que entre una empresa de Madrid y una de Málaga a la hora de gestionar la productividad, el tiempo de trabajo, los presupuestos, etc. Sin embargo, después de más de 25 años de carrera profesional, me atrevería a decir que, sin importar la ubicación de la empresa, el espíritu de las mismas se divide fundamentalmente en dos grupos, el grupo de las que siempre quieren mejorar y tienen establecidos procesos de mejora continua, y el grupo de las que utilizan un sistema productivo basado en el triste proceso autojustificativo del "así vale".
 
Ciclo de Deming
Personalmente siempre me ha gustado formar parte de los que buscan la mejora continua, de los que creen que aunque algo esté bien conviene preguntarse si se puede hacer mejor o de forma más eficiente, porque he podido comprobar que eso es lo que más marca la diferencia con los competidores. Estamos acostumbrados a escuchar la frase de que el fracaso forma parte del camino del éxito, pero esto es más frecuente a la inversa, el éxito es el principio del fracaso. Esto simplemente es así porque el éxito hace que muchos dejen de trabajar con sistemas y procesos de mejora continua y se duermen en los laureles.

Cada empresa es un mundo y cada una necesitaría una planificación personalizada de su propio sistema de mejora continua adaptado a su actividad y capacidad productiva de las personas que la componen. No obstante, estos son algunos consejos elementales y generales que hay que tener en cuenta para desarrollar un proceso de mejora continua:

  • Admitir los errores cuando se cometen, ya sea como organización o como individuo, porque si no se admiten no se pueden solucionar, ya que en teoría esos errores no existirán pero en sentido práctico estarán afectando negativamente a la organización. Todavía puede ser peor si en lugar de admitirlos para corregirlos se justifican, porque lo que pasará es que esos errores se consolidarán y repetirán a cada momento.
  • Crear un ambiente de trabajo que fomente la búsqueda de mejoras de forma paulatina, implantando un sistema abierto a todo tipo de orígenes en el nacimiento de la idea o propuesta de mejora.
  • Fomentar la filosofía del "paso a paso" para superar los problemas. Dividir el problema en las partes que lo componen suele ser el mejor sistema para poder establecer pequeñas soluciones que puedan llevarse a cabo. Normalmente un gran problema suele estar compuesto de muchos pequeños problemas, por eso muchas pequeñas soluciones juntas suelen ser una gran solución.
  • Centrarse en trabajar sobre la mejora de los procesos y de los métodos de trabajo, porque el resultado buscado vendrá por sí solo como consecuencia de todo ello.


En definitiva, la mejora continua es el único sistema que va a permitir que las empresas, sus empleados y directivos se vayan adaptando a los nuevos tiempos, se adapten a lo que exigen los nuevos clientes, las nuevas sociedades de consumo y los nuevos mercados, sobre todo y muy especialmente, cuando la empresa se plantea expandirse hacia nuevas zonas y se encuentran con nuevas culturas empresariales sepan adaptarse a los nuevos entornos.

Recuerda que como dicen los japoneses "el éxito es el padre del fracaso" porque la tentación de dormirse en los laureles es demasiado grande y lleva a la debilitación de la autoexigencia que nos llevó hasta ese éxito. Por eso la mejora continua sirve para que la actitud más exigente sea la que manifiesta la propia empresa consigo misma.

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