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1 de octubre de 2011

¿CÓMO PUEDO ADAPTAR MI EMPRESA A LOS NUEVOS TIEMPOS?

A estas alturas de la película todos hemos oído hablar de “el fin del mundo” en alguna ocasión, incluso algunas profecías le ponen la fecha del 20-12-2012. La sociedad mundial hoy está sublevándose incluso en países que jamás lo hubiésemos imaginado, mientras la economía mundial ha demostrado ser un jarrón dinástico chino, muy valorado por sus propietarios pero muy frágil ante impactos leves, vemos como simples comentarios de una persona desde un cargo determinado son suficientes para que las bolsas del mundo se desplomen en segundos. En medio de todo esto muchos clientes me preguntan ¿cómo puedo adaptar mi negocio a los nuevos tiempos?

Permitirme antes este preámbulo, según el calendario de los mayas el fin del mundo será el 20/12/2012, incluso se habla de una hora exacta en ese día. Yo me considero una persona de mente abierta, creyente de que todo es tan posible como imposible, como dice un amigo científico: “cuando una prueba no demuestra la existencia de algo no significa que ese algo no exista, tal vez es que no se hizo la prueba adecuada para demostrar su existencia”. Por eso mismo me llamaba la atención este asunto del 2012, porque evidentemente a fecha de hoy nadie puede demostrar que se ha cumplido pero todos somos libres de pensar si sucederá o no.


La exactitud que promulgan ofreciendo fecha y hora, más parece el anuncio de un corte de línea telefónica o una cita con el médico que el fin del mundo, pero ese mismo riesgo en la predicción me hizo indagar, porque yo también tengo hipoteca y hasta cierto punto me hace ilusión que se acabe antes de lo que el banco insiste en recordarme cada mes con su recibo. También y por deformación profesional tenía interés por saber cómo afectaría este supuesto a la vida de las empresas. Aunque es abrumadora la cantidad de documentos que aparecen en Google al buscar este tema, he podido encontrar algunos de profesores de arqueología y de otros estudiosos del tema bastante interesantes. Por no prolongar este asunto les diré que no se trata de una explosión nuclear ni nada similar, sino del fin de un ciclo temporal que como todos los ciclos tiene un momento temporal exacto de salto, al igual que se pasa de un día a otro a una hora exacta. Eso no significa que las cosas cambien mucho entre las 23:59 del día que acaba y las 00:01 del día siguiente, pero si que han cambiado si abrimos hacia ambos lado ese abanico temporal, por ejemplo en esa profecía (o más bien pronóstico) se habla de que el “vibrar del mundo al llegar al cambio” comenzaría en 2007, puede ser casualidad que en esa fecha se empezase a ver la sintomatología de la denominada crisis mundial.

Y esto ¿qué tiene que ver con una empresa? Te preguntarás. Mucho más de lo que parece.

Nadie puede negar que vivimos una revolución mundial de carácter social, una especie de concienciación del individuo sobre su pertenencia a la sociedad y su interacción con el resto de los miembros de la misma. La sociedad como tal está despertando como si una hoja de un árbol se diese por fin cuenta de que está unida al resto de las hojas mediante el árbol en sí, es más, se da cuenta de que el árbol es el todo del cual ella forma parte y que aquí, tan importante como las raíces que absorben el alimento y el tronco son las diminutas hojas que realizan la fotosíntesis, que ya no se mide esto en tamaño sino en funciones a desarrollar para el bien del conjunto del árbol, es decir la sociedad. Claro está, para una empresa la sociedad son consumidores potenciales.

Las empresas que hablan de los consumidores o de los clientes de forma aséptica como concepto aislado son como los que hablan del mar como un sitio de contenido uniforme (agua salada) despreciando que se trata de un universo de variedad y vida propia. Nuestra sociedad actual, desensamblada en conceptos clasificatorios que convierten a la parte en el todo, esta desapareciendo para dar paso a una sociedad consciente de su poder como masa y como individuo. Podemos querer verlo o no, al igual que podemos llamar pala a una aspiradora, pero esta seguirá siendo una pala.

Lo primero que debemos hacer para adaptar nuestra empresa a los nuevos tiempos es humanizarla en todas sus partes, desde el espíritu interno hasta el trato al cliente, pero humanizarla de verdad y no con campañas publicitarias que fingen ser más “cercanos a ti”. Por ejemplo, la distancia entre el trato recibido en una compañía telefónica como cliente dista mucho del sentimiento que nos venden sus campañas. Eso se está acabando, las empresas que seguirán son las que cambien su chip de “aquí ganamos dinero, y que los clientes tengan algo mejor en su vida es una consecuencia de querer ganar más dinero nosotros” al chip de “aquí logramos que las personas tengan algo mejor en su vida y en consecuencia ganamos dinero con ello”. No se trata de altruismo sino de percatarse de que la sociedad al interactuar entre sí va a podar ese árbol que forma, eliminando las ramas que la perjudican. Recientemente leí una editorial de Germán Castaños, director creativo y fundador de Ideavip en Argentina, en la que él apuntaba: “Es que, la disciplina no tiene que estar fuera de línea con atributos como el cariño y el afecto. Es que, la búsqueda de logros no debería estar disociada de valores”.

Las nuevas generaciones concibiendo el mundo social en su mente, los llamados países emergentes, Internet en su dimensión y accesibilidad total, con redes sociales como facebook, twitter, etc están transformando a la sociedad como en su día la cambió la máquina de vapor o la televisión, está permitiendo a las personas tomarse una caña en el bar con un amigo en un mundo aparentemente estable y una hora después, sentarse esa persona ante su ordenador y participar en derrocar a un gobierno del otro extremo del mundo. No seamos como esas compañías de teléfonos que sólo tienen regalos, buenos precios etc. para los clientes nuevos mientras que abusan del cliente que contribuye a sus resultados mes a mes haciéndole que tenga más interés en irse que en quedarse. Tratar bien a un cliente casi nunca cuesta dinero, lo más valorado por los clientes en el trato son las acciones que hacemos como personas o empleados y no suponen un beneficio económico para la empresa.

Como dije en el libro El método CLAVE para la empresa: "con una valoración y estudio detallados te sorprenderás de cuántas veces el fondo del problema no es el que inicialmente se aparentaba".

Analista de Estrategia Mercantil
Gestor de Marketing
Twitter: @DCarrascosaMend     LinkedIN


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