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1 de noviembre de 2010

TIEMPO DE CRISIS, ¿SALVARÉ MI NEGOCIO?

Al dirigir un negocio debemos tener presente que los mercados están en permanente movimiento, esto nos obliga a reposicionar nuestra empresa constantemente. Más aun cuando estamos en medio de una crisis y queremos salir de ella sanos y salvos.
Una crisis es un momento de escasas facilidades y grandes dificultades para los fines buscados. Como en una explosión, sus efectos se dejan notar rápidamente y casi siempre se puede señalar el momento exacto en el que comenzó. Sin embargo la recuperación y el final de la misma suele ser algo más diluido. A veces el final es tan sublime, que si no estamos alerta no lo percibimos y las oportunidades de negocio se nos escapan en forma de lamentos pensando en  “lo mal que está la cosa”.
Una bajada de la actividad conllevará, entre otras muchas medidas, un reajuste de plantilla. Pero un error de muchas empresas, especialmente las medianas y las grandes, es despedir a los empleados más baratos de liquidar (que suelen ser los últimos que llegaron), sin importar si son más validos que los que se quedan. Esto es así porque normalmente no conocen a fondo a sus empleados y su capacidad laboral y de trabajo. Es preferible usar otros criterios a más largo plazo, haciendo un análisis adecuado de nuestros recursos humanos y valorando lo que realmente necesitaremos de ellos para capear el temporal. Este estudio discreto pero concienzudo, dejará a la luz aptitudes, actitudes, capacidades y necesidades de nuestra plantilla y sabremos con quién debemos contar.
En medio de las crisis muchas empresas tienen la tendencia a reducir también la inversión en marketing. Por marketing no me refiero sólo a la parcela publicitaria, si no al conjunto completo de la imagen que la empresa transmite, y a la impronta que deja en los clientes. El marketing lo es todo, y precisamente en tiempos turbulentos para los mercados es cuando más importante es mantener alto el "estandarte" de la imagen de nuestra empresa. Por el contrario, tan pronto recortemos en imagen y publicidad dejaremos de estar presentes para los demás, incluidos nuestros clientes quienes, gracias a la publicidad de nuestros competidores, se irán marchando sin hacer ruido y nosotros, habituados a la crisis, la convertiremos en la única culpable de la pérdida en lugar de evitarla.
Si en un mercado competitivo el escenario es cambiante, en una crisis general e internacional como la que vivimos lo es aun más. Por lo que esperar a que la crisis pase y las cosas se recuperen es un error, debido a que si nuestros competidores, clientes y proveedores están haciendo cambios, modificando sus políticas comerciales y de gestión, ajustando sus márgenes, abriendo nuevos mercados o líneas de producto, ofreciendo más por lo mismo e incluso más por menos, entonces y debido a todo ello, cuando la crisis empiece a desaparecer nacerá un mercado para el que no estamos preparados.
Una vez inmersos en la crisis, debemos preguntarnos ¿y cuando se acabe qué vamos a hacer? ¿Cómo haremos para recuperar todo lo perdido?. La respuesta a esas cuestiones la encontrará en el próximo artículo.
Analista de Estrategia Mercantil
Gestor de Marketing
Twitter: @DCarrascosaMend     LinkedIN


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